El tratamiento del vitíligo no es fácil. Requiere de mucha constancia y paciencia hasta que llegan los resultados.

Como os hemos comentado en otras ocasiones, según los datos que maneja la Asociación de Pacientes de Vitíligo (Aspavit), hasta un 90 % de los enfermos no recibe ningún tratamiento.

Desde la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) insisten en la importancia de que los dermatólogos sean proactivos y estimulen al paciente para tratar su vitíligo, ya que –señalan- “aunque el vitíligo no tiene cura, sí se puede tratar, sobre todo si los brotes se cogen en los primeros momentos”.

En la AEDV destacan que es fundamental que los enfermos sean atendidos y seguidos por un dermatólogo y cumplan el tratamiento.

El tratamiento del vitíligo ha de ajustarse no sólo a la enfermedad sino también a las características de cada paciente y su entorno. Así, no es lo mismo un paciente que vive en una zona con abundante exposición solar durante todo el año, que otro que vive en un país en el que tiene que recurrir a la fototerapia para continuar el tratamiento de su vitíligo durante los meses de invierno.

El tratamiento del vitíligo es largo (debe mantenerse entre 6 y 24 meses para observar resultados) y ha de combinar varios frentes de actuación, dirigidos a detener la despigmentación de la piel y a repigmentar las zonas afectadas.

Además, para saber qué tratamiento es el adecuado a tu tipo de vitíligo es importante diferenciar entre el vitíligo que afecta a zonas más extensas y con pelo, como piernas, brazos y tronco, y el vitíligo focal, que se caracteriza por presentar unas manchas localizadas (manos, cara, zona genital…).

Puedes ampliar la información sobre las diferentes alternativas para el tratamiento del vitíligo en nuestra web.

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