El 14 de noviembre se celebra el Día Mundial de la Diabetes y por este motivo queremos analizar su relación con otras enfermedades autoinmunes, como el vitíligo.

La diabetes y el vitíligo son dos enfermedades autoinmunes. En este tipo de patologías, es nuestro propio sistema inmunitario el que actúa contra células sanas, identificándolas como patógenos infecciosos y/o dañinos para nuestro organismo, lo que le lleva a destruirlas.

En el caso de la diabetes, el sistema inmunitario ataca a las células encargadas de producir la insulina y en el vitíligo a los melanocitos, responsables de la producción de melanina.

Se considera que las personas con diabetes tienen más probabilidades de desarrollar vitíligo. De hecho algunos estudios han apuntado a entre el 5% y el 10% de las personas con diabetes tipo 1 pueden presentar, además esta enfermedad de la piel.

La diabetes es una enfermedad que se caracteriza por altos niveles de glucosa en sangre.

Esta distorsión está ocasionada por un incorrecto funcionamiento del páncreas, responsable de producir la insulina, la hormona encargada de transportar la glucosa dentro de nuestras células y transformarla en energía.

Entre los síntomas asociados a la diabetes destacan:

  • Sed excesiva
  • Cansancio
    Visión borrosa
  • Necesidad de orinar continuamente
  • Apetito excesivo
  • Pérdida de peso
  • Infecciones recurrentes en la piel
  • Entumecimiento de pies y manos o hormigueo

Otras enfermedades autoinmunes

El vitíligo se ha relacionado también con otras enfermedades autoinmunes como las enfermedades de tiroides, la enfermedad de Chron o la enfermedad celíaca, entre otras.

En el caso de la artritis reumatoide, el sistema inmunitario ataca a las articulaciones, algo que también sucede en el caso de la psoriasis.

Según los resultados de un estudio desarrollado en el Hospital Henry Ford de Detroit, cerca del 20% de los pacientes con vitíligo sufren también otra enfermedad autoinmune. Concretamente, señalaron que los trastornos de tiroides fueron 15 veces más frecuentes y la alopecia areata 31 veces más.

En sus conclusiones, los responsables del estudio señalaron la importancia de que médicos y pacientes estuviesen al tanto de este incremento de probabilidades y que los pacientes se sometiesen a un control anual para comprobar el funcionamiento de la tiroides.

Podéis ampliar la información sobre los resultados del estudio en este enlace.

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