Numerosos estudios han apuntado a la relación entre el estrés y las enfermedades de la piel, entre las que figura el vitíligo. El verano es una época ideal para relajarse, desconectar y dejar atrás el estrés y la ansiedad.

Los dermatólogos han observado que periodos de estrés o ansiedad, o determinados traumatismos pueden precipitar la aparición de vitíligo en pacientes con previa predisposición. No hay que olvidar que aproximadamente el 30% de los casos de vitíligo son de origen hereditario.

Además, una vez realizado el diagnóstico, tres de cada cuatro pacientes con vitíligo padecen problemas psicológicos, entre los que figura la ansiedad que genera la incertidumbre sobre la evolución y los resultados del tratamiento del vitíligo.

El verano es la época ideal para combatir y afrontar todo este estrés y esta ansiedad. Disfrutar del tiempo libre con amigos y con la familia, dar un paseo junto al mar (eso sí, con la protección solar adecuada), leer un libro, hacer un castillo de arena… Pequeñas pero grandes cosas al mismo tiempo que nos ayuden a relativizar la enfermedad y enfocar el tratamiento del vitíligo de forma más positiva.

Como os hemos dicho en otras ocasiones, el tratamiento del vitíligo es una carrera de fondo, que requiere de constancia, disciplina y optimismo para obtener buenos resultados.

Pago seguro
0