El 25% de los afectados por vitíligo son niños. En la mayoría de los casos (entre el 70 y el 80%), los primeros síntomas aparecen antes de los 30 años.

Las primeras manifestaciones en la infancia son segmentarias y en muchas ocasiones, dado que las manchas blancas aparecen inicialmente en zonas no demasiado visibles y que no afectan especialmente al estado emocional de los pequeños, no se les da demasiada importancia.

A pesar de esto, los dermatólogos insisten en que es mejor empezar el tratamiento del vitíligo cuanto antes, con el objetivo de controlar el proceso de despigmentación de la piel y repigmentar las zonas afectadas. No hay que pasar por alto que en el caso de los adolescentes con vitíligo, alrededor del 50% manifiestan problemas psicológicos diagnosticados asociados a su enfermedad.

El vitíligo en los niños tiene características distintivas, como una mayor incidencia del tipo segmentario en relación con el vitíligo en adultos, y una mayor frecuencia de antecedentes familiares de enfermedades autoinmunes y/o endocrinas.

A pesar de que la incidencia de enfermedades autoinmunes y endocrinas aumenta con la edad, es importante evaluar de forma periódica determinados indicadores de enfermedad tiroidea, diabetes, anemia perniciosa y otras enfermedades autoinmunes estrechamente relacionadas con el vitíligo.

A la hora de elegir el tratamiento del vitíligo del niño, hay que analizar tanto el tipo de vitíligo tener en cuenta el tipo de vitíligo, su actividad, extensión y localización, así como la edad del paciente y los posibles efectos secundarios de cada tratamiento.

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