En los medios de comunicación trascienden cada cierto tiempo casos de jóvenes y adolescentes sometidos a bullying por parte de sus compañeros de colegio. Una circunstancia que vuelve a cobrar protagonismo en estas fechas con la “vuelta al cole”.

El vitíligo es uno de los motivos de bullying que, tristemente, ha llegado a llevar al suicidio a algunos y algunas jóvenes. La detección de estos trastornos de tipo psicológico asociados a la enfermedad es vital, así como un enfoque multidisciplinar del tratamiento del vitiligo.

Se estima que entre el 30 y el 40% de las personas que padecen una enfermedad dermatológica tienen problemas de tipo psicológico o psiquiátrico, afectando a la calidad de vida de estos enfermos.

Durante años se ha investigado la estrecha relación que existe entre la piel y las enfermedades de la mente concluyendo que en la relación entre mente y cuerpo, la piel es determinante.

El tratamiento del vitíligo requiere un enfoque multidisciplinar que aborde, entre otras cuestiones, el tratamiento y seguimiento psiquiátrico de los afectados, especialmente si estos son adolescentes.

En el caso del vitíligo, se asocia con trastornos psicosomáticos,que son los causados por enfermedades cutáneas activadas por diferentes estados emocionales como el estrés, pero no directamente relacionadas con trastornos mentales (“Trastornos psiquiátricos primarios en dermatología”, artículo publicado en la Revista de la Asociación Colombiana de Dermatología vol.24). Asimismo, se considera que el vitíligo puede llegar a desencadenar también trastornos psiquiátricos de tipo secundario, que pueden llevar a estados de ansiedad, depresión o ideación suicida.

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